¡Si abrió las piernas entonces no grite! Doctores dicen a mujeres mientras dan a luz

“…Demasiada espera. El corazón anhela con fuerza, lucha por tener lo que el alma ya besa. La llamada rompe el silencio son unos brazos de voz que intentan recoger un sueño. No queda nada por dar. Lo entrega todo y todo vuelve a sus brazos. El paraíso descansa en su seguro regazo. Ya está. Se acabó la espera.” Bienparir por María Pérez.

El pasado 24 de noviembre de 2017, una buena amiga, tuvo a un bebé, quién sería mi ahijado; por cosas del destino, tuve que acompañarla en su trabajo de parto, en una clínica de la ciudad de Cali. Sin embargo, quedé asustada, de la manera irrespetuosa y ofensiva en que son tratadas las madres gestantes, con palabras despectivas como “si abrió las piernas, entonces no grite” o “pues demalas, le toca aguantarse”, mientras varias mujeres, vivían un calvario porque las visitas son cada 3 horas 20 minutos una persona, y además es un espacio dónde cualquier mohín de dolor (normal para los partos), era considerado algo que no debía estar sucediendo, puesto que para eso fue que se embarazaron estas mujeres.

“Quedé tan consternada con los partos, que me da miedo ser mamá…

Realmente, me sentí tan vulnerada, y eso que no era yo, la que estaba dando a luz, no quiero ni imaginarme lo que sentían estas mamás y lo que me pregunto es, qué pasa con la violencia obstétrica en Colombia, que no es una mentira o un cuento que todos escuchan, sino una realidad que viven miles de mujeres, quienes son vulneradas en todos sus derechos como seres humanos, su dignidad y la de su hijo, quién debería venir al mundo no sólo con los mejores cuidados médicos, sino con un buen ambiente emocional, acompañado de su padre, sin gritos ni regaños, con el consentimiento informado de sus madres, para que nazca por cesárea o parto natural, o si quieren tener alguna otra posición dentro del parto (de píe) lo puedan sugerir. Así, es qué quedé tan consternada con los partos, que me da miedo ser mamá, en estos espacios donde mis derechos sexuales y reproductivos no son respetados.

El proceso de la maternidad ha venido cambiando a través de los tiempos, dónde antes era una experiencia privada, en el hogar, ahora es en los centros hospitalarios, asistido por profesionales, en muchos casos, extraños y un ideal de asepsia que se opone a la idea del acompañamiento de la mujer durante el proceso. De igual manera, el progreso de la medicina ha conllevado evidentes beneficios sobre la disminución en la mortalidad materno–infantil, pero en esta expansión ha implicado en cierta manera un mayor control sobre la mujer embarazada.(Mendiri Al Adib, Bernáldez Ibáñez, Casado Blanco, & Santos Redondo, 2017). El discurso que se escucha a diario sobre el embarazo y el parto, es que una mujer se encuentra “incapacitada”, por eso debe dársele una licencia, además existe una vigilancia continua a todo el proceso, nada es voluntario, todo tiene procedimientos que deben ser autorizados, es decir, los partos en casa se consideran un retraso, con algo de irresponsabilidad o pobreza, prácticas contrarias a lo civilizado.

La tolerancia al dolor durante el proceso de parto será una exigencia moral, asociada a un indicador sobre la calidad y aptitud de la mujer para asumir su papel de madre. 

Es así, como esta forma de poder disciplinario se acopla con la jerarquía del género para naturalizar lo que son funciones socialmente construidas. De ahí que la tolerancia al dolor durante el proceso de labor de parto será una exigencia moral, asociada a un indicador sobre la calidad y aptitud de la mujer para asumir su papel de madre. (Ramírez, 2014)

Las mujeres se encuentran en una relación de desigualdad frente al profesional de la salud, por lo que al conceptualizar esta violencia, se expresa que es la violencia ejercida por el profesional de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de la mujer. Y si, lo anterior se constituye como una auténtica violación de derechos humanos, tanto como manifestación de la violencia de género contra las mujeres como desde el enfoque del derecho a la protección de la salud como un derecho humano. (Villaverde, 2006).

En México el concepto de Violencia Obstetrica se introdujo en 2008.

Ahora bien, en Latinoamérica, el término de violencia obstétrica se utilizó hace poco, por movimientos feministas de los derechos reproductivos. El primer caso de reconocimiento estatal y normativo de este concepto, se dio en Venezuela, a través de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en el año 2006. Este concepto fue acogido más tarde en otros países latinoamericanos, dentro de los marcos legislativos dirigidos a erradicar la violencia de género. En algunos estados de México se introdujo este concepto en 2008 y en Argentina en 2009, al votarse afirmativamente la Ley Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) apoyó de cerca el proceso de construcción del proyecto de ley en Venezuela y, después, incluyó el término en sus documentos oficiales y recomendaciones generales a los países. (Fondo de Población de las Naciones Unidas, 2016)

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En Colombia, se han dado pincelazos muy pequeños, frente a este flagelo, como por ejemplo la “Guía de práctica clínica para la prevención, detección temprana y tratamiento de las complicaciones del embarazo, parto y puerperio” de 2013, que ofrece recomendaciones precisas sobre procedimientos que no se deben realizar en mujeres que lleven a cabo su embarazo y trabajo de parto dentro de los parámetros de la OMS, sin embargo es frecuente observar que estas prácticas se siguen realizando. Igualmente, es poca la información que se tiene sobre la implementación de estas recomendaciones en la atención del parto, y menos aún si estas son aplicadas de manera similar en las instituciones privadas y públicas, sin distinción del nivel socioeconómico, de la edad o condición clínica de las pacientes; sin embargo, sí hay información que nos orienta acerca de cómo podría ser la situación actual (Duarte, 2017).

Este proceso que vive una madre dentro de una clínica u hospital, es traumatizante.

Bebé, Niño, Lactancia, Maternidad
Seguimos siendo vulneradas en nuestro derecho a ser mujeres.

Es así, como creo que esta violencia es silenciosa, naturalizada y realmente salvaje, este proceso que vive una madre dentro de una clínica u hospital, es traumatizante, aunque debería ser, una de las mejores experiencias en su vida, pero gracias o desgraciadamente a esta jerarquía de la medicina sobre la mujer, seguimos siendo vulneradas en nuestro derecho a ser mujeres, si a ser mujeres, a poder expresar lo que queremos, a dejar de hacer lo que no queremos, a tener la capacidad de decidir si ser madres o no. Lastimosamente, estamos en una realidad, en qué tenemos que tener normas para ser protegidas y para que nuestros derechos sean respetados, como por ejemplo la ley de feminicidio o la de estabilidad laboral reforzada para las mujeres en embarazo, y por eso considero que es necesario una ley que hable la violencia obstétrica, que la socialice, para que muchas mujeres no se queden calladas. Alguna vez, un profesor me dijo que el primer derecho que tenemos y que es fundamental para ejercer los demás, no es dignidad humana, es saber que tenemos derechos, por eso considero que la violencia obstétrica debe ser expuesta como una realidad que se vive a diario y no solamente eso, tenemos que ser conscientes para cambiar esa realidad y aquí hablo no sólo de las mujeres, porque como sociedad convivimos con otros, es para que todos, incluyendo personal médico, instituciones públicas y privadas, gobierno, y personas del común, digamos CERO TOLERANCIA A LA VIOLENCIA GINECO-OBSTÉTRICA.

Por último, termino escribiendo, que si esta realidad no cambia, seguiré teniéndole miedo a ser mamá, uno de mis sueños de mi proyecto de vida, pero que se frenó, cuando tuve que vivir una experiencia ajena.

Referencias

Duarte, H. G. (2017). El parto: evento que exige la excelencia de la calidad en los servicios de salud. Revista Colombia de Obstetricia y Ginecología. Obtenido de http://www.scielo.org.co/pdf/rcog/v68n2/es_v68n2a01.pdf

Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2016). UNFPA. Obtenido de http://colombia.unfpa.org/

Mendiri Al Adib, M., Bernáldez Ibáñez, M., Casado Blanco, M., & Santos Redondo, P. (2017). La Violencia Obstétrica: un fenómeno vinculado a la violación de los derechos elementales de la mujer. Medicina Legal de Costa Rica, 34(1).

Ramírez, G. A. (2014). La violencia obstétrica: propuesta conceptual a partir de la experiencia costarricense. Cuadernos Intercambio sobre Centroamérica y el Caribe.

Villaverde, M. (2006). Salud Sexual y Procreación Resposanble. Jurisprudencia. Buenos Aires .

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