Shamsia Hassani: la primera artista de graffiti en Afganistán.

Nació en Teherán, Irán, en 1988 luego de que sus padres migraran desde Afganistán, a causa de la guerra. Pero desde hace quince años reside en la ciudad de Kabul, donde se instaló para realizar un grado universitario en arte, estudios a los que no tenía derecho de acceso en el país vecino, dado a su origen afgano. En la actualidad, trabaja como profesora en la universidad y es la primera artista de arte urbano en su país.

Historia.

En 2013, Afganistán fue declarado el país más peligroso donde vivir siendo mujer. Cabe recordar que fue liderado oficialmente durante cinco años (hasta el 2001) por el régimen fundamentalista islámico impuesto por los talibanes, el cual entre otras cosas suprimía los derechos de la mujer, sesgando toda libertad de expresión, exposición, su acceso a la educación, trabajo y a un sistema de salud eficiente.

Si bien han pasado casi veinte años, y las secuelas de éste y otros sistemas de represión han logrado menguar y flexibilizarse, algunas áreas, como la de la expresión artística, continúan enfrentándose a graves dificultades y censuras.

Su visión.

Comenzó a dedicarse al arte callejero a partir de un taller dictado por el graffitero británico “Chu”, en el año 2010. Descubrió que esta nueva técnica le daba no sólo la libertad de pintar lo que quisiera, sino además la posibilidad de trascender el formato de experimentación artística dentro de un museo o galería, a la cual gran parte de la sociedad afgana no tiene acceso, ya sea por falta de recursos o de hábitos culturales. Para ello, utiliza generalmente como canvas las paredes de edificaciones que han sido destruidas o afectadas a causa de la guerra.

“Todo el mundo tiene una muy mala imágen de Afganistán en sus mentes, y tal vez yo pueda cambiarla un poco. Tal vez pueda hacerlo famoso por el arte, y no por la guerra”.

Shamsia Hassani

La mayoría de sus obras tienen como protagonistas a una mujer. En ella, implementa el uso de elementos representativos como la burka, y les da un aspecto diferente, a veces ciñéndolas al cuerpo, o pintándolas con un efecto translúcido, para mostrar otros componentes (son recurrentes por ejemplo los instrumentos musicales) que también resultan de interés o conforman la identidad de la mujer. Con ello, la artista asegura que intenta “traer a las mujeres nuevamente a la sociedad” e introducir un “nuevo concepto de mujer”. “El personaje que utilizo en mi obra, esta mujer, es una mujer que recibe educación, que está sola y debe enfrentarse todavía a muchos problemas, pero que es fuerte.” , declara convencida en una entrevista brindada a The Creators Project.

“Las personas dirán que ella es una mujer, y yo soy una mujer. Si ella puede hacer algo, yo puedo hacerlo también”

Shamsia Hassani, sobre su obra.

A lo largo de su trayectoria ha desarrollado diversos proyectos, cada uno con un foco particular que busca debatir acerca de los cambios que la sociedad debe realizar, y brindar una visión esperanzadora sobre el rol de la mujer en un presente donde urgen las transformaciones.

Dreaming graffiti.

En sus propias palabras, explica: “el arte moderno es un concepto nuevo en mi país, y la mayoría de los afganos están en contra”; si bien las paredes son un lienzo donde siente que puede expresarse en libertad, el momento de crearlos no deja de ser peligroso. Recibe normalmente críticas de las personas que rodean el sitio donde se encuentra trabajando y, muchas veces intentan detenerla. Es por ello que procura que sus graffitis sean sencillos y rápidos de hacer, llegando incluso a dejar algunos inacabados si siente que su vida está en peligro.

Sin embargo, esta situación y la imposibilidad práctica de realizar murales a gran escala, principalmente por falta de tiempo, la llevó a crear una de sus series más interesantes, ‘Dreaming Graffiti’, para la cual toma fotografías de las fachadas de los edificios que le gustaría intervenir, las imprime y luego las pinta. De esta manera crea graffitis “ficticios” que sólo se ven en el papel o en su versión digitalizada.

Birds of no Nation.

Muchas de las personas que han recibido educación en Afganistán, han elegido abandonar el país en busca de un lugar más seguro donde vivir y desarrollarse. Shamsia, en un punto, lamenta esta decisión, ya que considera que son justamente las personas con acceso a la educación las que tienen las herramientas para generar el cambio, y por eso ella misma elige quedarse. De esta reflexión, nació su serie ‘Birds of no Nation’. “Todos saben que las aves están siempre viajando y no tienen una nación específica. Por eso siento que los afganos sienten que no tienen nación. No tienen un país, porque no están sintiéndose bien en su propio territorio”.

En sus diez años como graffitera, Shamsia ha logrado mostrar su trabajo en distintas partes del mundo, con exposiciones en Estados Unidos, Alemania, India, Suiza e Irán. Y a pesar de que el camino que ha escogido no es sencillo, la convicción y la genuinidad de su propósito, nos inspiran poderosamente en cada una de sus obras: “Pienso que el arte puede cambiar a la sociedad. Se que no puedo hacerlo todo sola, pero quiero traer el cambio. Incluso si cambio el 1% del pensamiento de las personas, es algo”.

Fuentes: https://mujeresartistasfemaleartists.wordpress.com/2017/07/24/shamsia-hassani-espanol/#_ftn1

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