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Razones sobre por qué la educación feminista debe tener un precio

“Si nos negamos a que colectivas, emprendimientos y talleristas feministas puedan gestionar sus propios recursos, le estamos dando acceso a que instituciones patriarcales vengan a mantenernos”

Desde que surgió el sueño de crear un portal en pro al empoderamiento femenino y hoy hice realidad a través de revistabrujas.com, también me nació el deseo de impartir talleres y actividades con la misma visión.

Gracias a eso, es que hoy, a través de Salón Malintzin he logrado impartir foros, talleres y crear cursos online sobre temas que van en torno a la creatividad, al emprendimiento y… al feminismo.

Por valores y economía personal, siempre he tenido conciencia de la desigualdad social, siempre he criticado y analizado lo injusto que es, que el conocimiento se vea limitado por el estatus económico, las mujeres en particular, por generalizar, tenemos menos libertad y acceso a un empoderamiento a través de nuestra independencia económica, por eso, TODOS los cursos de Salón Malintzin, sin importar el tema: buscamos la manera de hacerlos accesibles.

¿Por qué dicen que no se lucra con el feminismo?

Eso me gustaría que respondieran esas personas que lo sostienen, para conocer sus argumentos.

Por mi parte, yo he criticado a esas escuelas que 100% se hacen llamar feministas y sus actividades cuestan miles y miles de pesos, por sesiones en las que sólo hay que ir y hablar de una sola lectura, porque evidentemente, sólo permiten que sus inscritas sean mujeres con al menos un privilegio: el económico, pero México, no tiene ni la mitad de su población femenina con el acceso para tomar cursos a miles de pesos.

Salón Malintzin siempre ha tenido conciencia sobre los precios que ponemos, siempre buscamos cómo lograr, pese a todo el esfuerzo y tiempo que invertimos, cómo darlos a costos accesibles.

Nuestro trabajo vale, porque lo hacemos con respeto y calidad.

¿Por qué la educación feminista debe tener un precio?

Porque si no logramos que las colectivas e instituciones independientes con posicionamiento 100% feminista o en pro al empoderamiento femenino, no son quienes también puede recibir ingresos a través de actividades de enseñanza, estamos dejándoles la puerta bien abierta a que instituciones patriarcales venga a bajas sus impuestos y mejorar su imagen diciendo que invierten en perspectiva de género, derechos de las mujeres, que son una empresa comprometida con la violencia de género y entonces, son 3eros, con intereses propios, quienes pagan porque una mujer aprenda sobre feminismo, y sabemos que quien paga, puede decidir o no, modificar el contenido.

La enseñanza feminista, claro que debe tener un precio, a conciencia, pues sin importar el tema que se imparta, se necesita de:

  • Luz
  • Internet
  • Libros
  • Cursos
  • TIEMPO, que en vez de ir a trabajar, etc, se está preparando ese taller.
  • Hasta carreras profesionistas.

Detrás de toda tallerista feminista hay una estudiante o profesionista que de todas las vertientes que tuvo para ejercer su labor, está decidiendo dirigir lo aprendido a su conocimiento feminista.

Yo celebro a todas las feministas, colectivas, librerías, escuelas, etc… Que a través de precios accesibles, como Salón Malintzin, deciden ejercer educación feminista.

Porque esa tallerista o escuela necesita mantenerse, también las feministas comen y ojalá la economía permitiera ir ofreciendo talleres y del tiempo propio, sin necesidad de una cuota de recuperación o de un sueldo como tal.

Hemos recibido mensajes de agradecimiento de varias de las mujeres que se inscriben a nuestras actividades y por esa razón, sacamos nuestra gaceta virtual y gratuita, que llamamos: “Mujer Malintzin”, para agradecer que se sumen y confíen en lo que impartimos en nuestros cursos:

#2 DE “MUJER MALINTZIN” (Enero-Febrero 2021) ABRIR AQUÍ

¿Qué pasa si seguimos creyendo de una manera sesgada sobre “lucrar o no con el feminismo”?

Ser tallerista es también un trabajo, una forma en que una persona ha decidido ganarse la vida y la sociedad necesita mujeres que impartan conocimiento feminista, y cada vez que en vez de incrementar la economía de las mujeres, a través de invertir en nosotras, optan por dejarle comentarios tipo “con el feminismo no se lucra”, sólo reafirma situaciones como:

  1. Conseguir que únicamente sean mujeres de clase alta, con solvencia económica quienes puedan dar talleres gratis y detrás de eso, puede haber o no, un sesgo de las necesidades de las mujeres que NO tienen el mismo acceso y libertad económica. Sabiendo que problemas como la trata, su principal nido son mujeres de escasos recursos. A demás, un hombre puede estar manteniendo a esa mujer y entonces volvemos a lo mismo: hombres generando ingresos, mujeres que gracias a sus maridos pueden hacer labor social.
  2. Esa mujer que no tiene la solvencia económica, le están pidiendo de su tiempo, no de una sesión, de toda una preparación para ese taller, mientras ella ve como saca los gatos del mes.

Para que haya más teóricas feministas, necesitamos inversión y sin esperar que el esposo o el papá sea quien mantiene a esa teórica feminista, a demás al hablar de mujeres empoderadas y autosuficientes, debemos reforzar que seamos nosotras, las mujeres, quienes generemos nuestros propios recursos, pues así hay autonomía y libertad.

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