CREADORAS,  Históricas

Estas son las escritoras que formaron parte del boom latinoamericano

Escribir, para las mujeres, ha servido como herramienta de expresión, muchas veces para descargar la misma represión en la que se han desarrollado. Un camino que a través de las palabras las ha llevado encumbrar su maravillosa capacidad, estando incluso varadas en un mundo encallado que ha dudado de ellas, que las ha apartado a condiciones desfavorables para su crecimiento, casi siempre apostando más por los hombres. Por esta razón, grandes autoras con una facilidad increíble para las letras, se han visto obligadas a utilizar pseudónimos masculinos para poder ser leídas y no ahogarse en las grandes olas de prejuicios en las que han (o tienen, tenemos) tenido que batallar para salir un poco a flote. Por fortuna, hoy podemos saber quiénes eran realmente ellas. Pero en su época, fueron pocas las que pudieron decir de una manera más abierta que eran escritoras y mujeres. Sor Juana Inés de la Cruz fue una de ellas, destacando y sorprendiendo con su abismal inteligencia y fascinante ingenio para la escritura, trasladando sus hermosos versos de arte mayor hasta nuestros días en los que todavía continúan impactando por su estructura y espléndida hermosura castellana. Jane Austen, aunque no firmaba con su nombre, su pseudónimo era A Lady, obviando que se trataba de una mujer. Sin embargo, no todas gozaron de ese privilegio, de hecho, quienes sí pudieron hacerlo son una gran minoría. Anna, Emily y Charlotte Brontë (Acton Bell, Ellis y Currer, respectivamente), a pesar de sus esfuerzos por destacar como escritoras, tenían que firmar con nombres masculinos, y con ellas se suma una larga lista de mujeres que recurrieron a lo mismo, como el caso de Mary Ann Evans (George Eliot) o Amantine Dupin (George Sand). Incluso ya en el siglo XX la idea absurda de que la literatura era para hombres continuaba latente, aunque poco a poco menos estricta, seguía siendo un yugo poderoso de discriminación.

Y es que es evidente que el camino para las literatas ha sido complejo, partiendo con la escasa o nula educación a la que tenían acceso la mayoría de las mujeres de ayer, a las cuales se les otorgaba primordialmente, el papel de madres, esposas y cuidadoras, y para ello los libros no eran necesarios.

En latinoamérica durante inicios del siglo XX, el feminismo y sus exigencias cobraban más fuerza, entre ellas estaban principalmente los derechos laborales, educación y sufragio. Estos pasos a favor de las mujeres, les brindaron la oportunidad a las escritoras de ejercer su profesión de una manera un poco más libre, más abierta, aunque todavía criticada. El periodismo feminista también creció a pasos impresionantes.

Durante la segunda mitad del siglo XX, con la llegada del Boom Latinoamericano, una gran cantidad de autores se volvieron reconocidos, poniéndose sus libros a la par con la literatura europea. El boom fue completamente necesario para que las letras hispanas dieran un salto para llegar a nuevos lectores que a la vez, estaban abriendo su perspectiva a nuevos libros y a nuevas ideas. Durante casi dos décadas del Boom —que inició en los años sesenta—, una larga lista de escritores que buscaban reconocimiento lo consiguieron con creces. Autores como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Onetti, José Donoso, Roberto Bolaño, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Alejo Carpentier, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, etcétera, lograron mudar sus textos a diferentes partes del mundo, logrando ser traducidos a varios idiomas. Pero ¿y las mujeres?, ¿acaso también tuvieron que firmar con alias masculinos o sencillamente sigue sin dárseles el reconocimiento que merecen? Es sorprendente que se les mencione tan poco, casi como si no existieran. Hay escasos textos que hablan de autoras que hayan sido parte de esa etapa de la literatura, y si los hay, son mencionadas en un pequeño apartado que todavía se siente muy lejano.

Hay escritoras que fueron parte del boom latinoamericano, eso es un hecho, y sí, es necesario que sepamos quienes fueron, pero es más importante saber cómo fueron esas mujeres todavía olvidadas, y eso será posible a través de sus palabras. En este artículo se hará mención de cinco de ellas y una breve remembranza de sus fascinantes escritos.

Clarice Lispector

Clarice Lispector (1920-1977) es una escritora  ucraniana-brasileña, y aunque durante su vida ya gozaba de cierta fama , su popularidad se ha acrecentado en estas últimas décadas. Su vida fue dura y estuvo marcada por la guerra, la muerte, la migración y la depresión. En su obra literaria oscilan aspectos existenciales en circunstancias aparentemente comunes. Es complicado encasillar el estilo de Clarice, ella misma afirmaba que tenía un “no estilo”. La sensibilidad con la que percibía el mundo se siente en sus obras como Agua Viva, La pasión según G.H, La hora de la estrella o su gran colección de cuentos que, casi siempre, se hallaban cubiertos por la figura de alguna mujer en algunas circunstancias de su existencia, trabajando la narrativa con una profunda fluidez poética, que hacía enervar la extrañeza de esas protagonistas de diferentes edades, que se hallan en ciertos instantes de la vida, para que toda una chispa de historias y emociones salten de ahí. Clarice hablaba de vidas ambiguas, y son tan vivas sus historias, que en algún momento llega a hacer sentir al lector que casi puede tocar todo lo que hay dentro de ellas. No por nada se le conoce a como a la escritora de las sensaciones. Realmente logra hacer “vivir” lo que ella sentía y que después escribía. Clarice Lispector amaba tanto su profesión, que el día que murió le gritó a la enfermera “¡Se muere mi personaje!”, y después se fue, cerrando su libro para siempre, dejando unas hojas regadas en nuestro mundo, también para nosotros.

Elena Garro

Elena Garro (1916-1998). Es una escritora y bailarina mexicana, con una amplia obra en las que destacan la novela Recuerdos del porvenir, cuentos como La culpa es de los tlaxaltecas, poesía, obras teatrales y artículos. Garro tenía una tendencia a jugar con el tiempo y en épocas marcadas con algún tipo de desgracia. Se desenvolvía muy bien con la muerte, a través de una excelente estructura sintáctica que llama siempre al lector a sentirse atraído por un cierto aire de misterio con expresiones muy mexicanas, que dan a sus lecturas, una rimbombancia muy nacional. Pese a su gran talento y su admirable aporte al boom latinoamericano, Garro vivió violencia y múltiples ataques a lo largo de su vida. Su esposo Octavio Paz, minimizaba su talento por miedo a ser opacado. Años después, causaría un gran revuelo con su artículo “El Complot de los Cobardes”, publicado el 17 de agosto de 1968 para el número 1172 de la revista América, en él, hace una extensa crítica a los intelectuales, y pone muy en claro que estaba en desacuerdo con el movimiento estudiantil. Pero también lanza una campaña de desprestigio muy fuerte en contra de ellos, que de cierta manera estaban coludidos con el poder y que gracias a él gozaban de puestos públicos, becas entre otras cosas. Entre ellos obviamente, se encontraba su ex marido. Elena jamás dio nombres, pero sí dice que esas personas desde sus máquinas de escribir mandaban al matadero a los estudiantes que, al caer en provocaciones, le daban un pretexto al gobierno para enviar a los grupos de choque y militares. Dijo también que eran “muy cómodos” criticando el autoritarismo desde sus escritorios y lanzando a la violencia a los estudiantes a quienes llamó “borregos y acarreados”, mientras ellos (los intelectuales) volvían a escribir con tranquilidad sin asumir su responsabilidad. Era obvio que un artículo así que señalaba el escaso sentido crítico de estas personas, no iba a ser bien recibido. Esto causó un poderoso impacto, pues a esa gente no le convenía ser desenmascarada. Días después el periódico El Universal, publicó una lista de 500 nombres de intelectuales, supuestamente entregada por Elena Garro, acusándolos de ser los impulsores del movimiento estudiantil. El gobierno utilizó el artículo en contra de su autora, para acusarla de traidora y para que el estado se lavara las manos de la matanza. Elena Garro se volvió enemiga del estado, pero también el chivo expiatorio que necesitaban. Después de esto, comenzó a recibir amenazas de muerte y tuvo que optar por auto exiliarse. Elena Garro, una escritora con una abundante imaginación que la hizo desarrollarse bellísimamente con el realismo mágico, y que siendo cuentista, novelista, guionista, dramaturga, bailarina y periodista, todavía se le siga conociendo solo como a la “Esposa de Octavio Paz”, y peor aún, como a una traidora, títulos sumamente injustos y plagados de numerosos complejos sociales y un fuerte machismo en un mundo de intelectuales y poderosos, que hicieron que la escritora tuviera que desaparecer junto con sus libros —que por muchos años estuvieron prohibidos en el país—. Años después volvería a México, sin llegar a tener nunca un verdadero reconocimiento de su obra, y murió en circunstancias muy difíciles. La vida de Elena Garro es muy interesante, claro está que es una escritora muy “autobiográfica” que mezcla realidad con fantasía, haciendo de su literatura algo “mágico”.

Amparo Dávila (1928-2020). Esta autora mexicana, a la fecha está siendo aún más leída que antes, aunque todavía sigue sin dársele valor suficiente a su obra, y todavía no goza del mismo reconocimiento que sus contemporáneos del boom. La narrativa de Dávila ahonda en lo común, partiendo de ello, una soga interminable que va enredando la percepción de sus personajes, siempre nadando en la crítica en torno al rol femenino, comportamiento humano, autodestrucción y violencia. Su prosa se caracteriza por la simbología tan marcada que hay en ella, y sus escenarios con mujeres puestas en medio de la melancolía, inquietud y circunstancias insospechadas que llevan de facto a un entorno escabroso y oscuro. La literatura daviliana es compleja, pese a sus rasgos estilísticos aparentemente sencillos, pero con una carga enorme de temor y escabroso misterio. Amparo Dávila es una cuentista de mujeres, que con libros como Tiempo destrozado, Árboles petrificados, Poesía reunida, entre otros, nos muestran el giro inesperado que puede darse en historias de gente común. La misma autora señaló “¿De dónde tomo al personaje? Para mí son los personajes de la vida cotidiana… no son personajes extraordinarios sino personas comunes y corrientes, el hombre y la mujer en su misterio, con ese enorme misterio, que es el misterio de existir”. Esta excelente escritora nos dejó este año y una manera de honrarla es, en definitiva, leyéndola.

Rosario Castellanos (1925-1974) es una autora, periodista y diplomática mexicana que no solamente pertenece al boom latinoamericano, sino al grupo de escritoras que hablaron más directamente sobre feminismo. En la literatura de Castellanos encontramos ese interés por los marginados, que se encuentra claro en su trilogía indigenista: Balún Canán, Oficio de tinieblas y Ciudad Real. También es de notable apreciación esa carga intelectual y filosófica dentro de su narrativa, pues se sentía atraída por el existencialismo de la época, analizando el Ser de la mujer, su esencia, circunstancias y dolor, siempre transitando entre la prosa y la poesía, en la que también destacó, mostrando una enorme sensibilidad, pero también, esa soledad que nunca se separaría de ella. Poesía no eres tú (contrariando el famoso poema Rima XXI de Gustavo Adolfo Bécquer), es una de sus principales obras poéticas, digna de una exquisita lectura. Castellanos también fungió como periodista con una columna semanal en el periódico Excélsior, siendo su gran talento el que la llevaría, en 1974, a ser Embajadora de México en Israel, siendo la única mujer mexicana invitada. Lamentablemente su vida terminaría ese mismo año, cuando sufriría un accidente y falleciera electrocutada. Rosario Castellanos, una escritora digna de ser leída, explorada y analizada es otra autora del boom latinoamericano no debe desaparecer.

Cristina Peri Rossi (1941) es la única escritora de esta lista que aún vive. Una poeta abierta, rebelde, que trata en sus trabajos, un profundo erotismo, a veces lésbico, y otras con una carga melancólica en forma de metáfora. La escritora uruguaya se exilió de su país natal, huyendo de La dictadura, refugiándose en España, posteriorme viajaría a París, con ayuda de Julio Cortázar. Peri Rossi, aparte de la poesía, también es una autora con una postura política de izquierda y una activista destacada. Una de sus principales novelas —considerada una de las más importantes del boom latinoamericano— es La nave de los locos —nombre que tomaría del cuadro del Bosco, pintor medieval—, donde aborda el tema del exilio. El trabajo de esta autora es muy extenso, y encontramos en él, crítica literaria, novelas, cuentos, poesía, ensayos, etcétera. Vale la pena leer a esta escritora porque en sus palabras siempre estará implícita esa insumisión bañada de un intelecto a veces amargo y lastimoso.

El mundo literario es severamente amplio y, dentro de esa magna amplitud, no deberían de perderse esas escritoras que han hecho un gran aporte dentro de las letras. Arranquemos de las entrañas esos complejos que nos invalidan como creadoras, expandiendo perspectivas también mediante libros escritos por mujeres. La literatura es exquisita, pero también está colmada de un machismo que todavía lucha por salir, opacando el talento de las mujeres. El pasado no puede cambiarse, pero la visión actual sí. La lista de escritoras será extensa siempre —aunque a veces no nos lo parezca demasiado—, pero es necesario buscar un poco más para que esas grandes autoras puedan salir nuevamente a flote y dejen de mantenerse en ese oscuro rincón llamado olvido. 

Alexandra Corona Hernández

Amante de la literatura, música, cine y arte pictórico. Escritora de diversos artículos para revistas de índole feminista. Publicó el cuento de su autoría “Es que ya se fue”, en la antología “Literatura y afuera”, distribuida por el Centro de estudios filosóficos culturales de la ciudad de Puebla, México, que reúne diversos trabajos de escritores mexicanos, cubanos, colombianos y canadienses. Ha impartido talleres de análisis de literatura clásica y organizado grupos de lectura con la finalidad de promover el amor e interés por las letras. Actualmente se encuentra trabajando en su primera novela que será publicada en los próximos meses.

Un Comentario

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    Emma

    Muy interesante artículo que me permite conocer a las escritoras mexicanas, ya que a Lispector y Peri Rossi las he leído. Soy argentina, escribo y estoy en una búsqueda personal de las escritoras mujeres silenciadas para visibilizarlas .

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