Querer desde el desapego: Amor del bueno

La literatura, las canciones y las películas. Todo lo que nos rodea alimenta los mitos del amor romántico. Como el de la media naranja. Nos han vendido la idea de que existe una persona que nos completará, que nos hará felices. Y así, ocurre que nos lanzamos de cabeza a relaciones con las que buscamos llenar los vacíos que inventamos que tenemos. 

Pero sucede que si logramos tenemos una buena autoestima, no precisaremos de alguien para llevar a cabo esa labor. Es nuestra, la responsabilidad hacernos felices. Valorarnos, ofrecernos lo que necesitamos y cumplir nuestros sueños. No es justo poner en manos del otro el trabajo que nos toca hacer a cada uno. El trabajo de tomar decisiones, asumir consecuencias y construir con ello nuestro bienestar. 

Si no elaboras una buena autoestima, no podrás sentir que tu pareja te ama por lo que eres. Y al no tener una valoración positiva de ti mismo, te atraparán el miedo y la desconfianza. ¿Cómo va a permanecer a mi lado si no soy algo lo suficientemente bueno? Y seguirás buscando la seguridad fuera de ti, en lo que el otro pueda darte. Y esto nos hace esclavos.

El apego no ata al otro a ti, nos ata a nosotros al temor. Que sintamos como una necesidad su cercanía, no va a concedérnosla.  Querer que la persona a la que amamos se quede a nuestro lado, puede hacer que nos alejemos de nosotros mismos para que no nos abandonen. El miedo a que nuestra pareja no esté, puede hacer que para encajar en su vida, nos alejemos un poco de la nuestra.

Gelices dice que “el amor no duele, el miedo si”. Y si unimos estas palabras a las de Nina Simone: “ser libre es no tener miedo”, entenderemos que amar solo puede hacerse siendo libres. No puedes dar amor, si has puesto tu vida en el otro. Lo que das, en este caso, tan solo será un reflejo, nada genuino, nada que surja de dentro de tu verdadero ser. No serás quien ame, si no te permites ser tu mismo.

No podemos poseer al otro. Estás con otra persona, no la tienes. Nuestra pareja no nos pertenece, y esto no está reñido con que nos haga sentir bien tenerla cerca. No es nuestra y eso no nos aleja del poder disfrutar de su compañía.

Todo cambia, todo evoluciona, y tal vez en este devenir, ocurra que no estéis juntos para siempre (otro de los mitos del amor romántico). Pero para amar de una forma sana, hay que disfrutar de la trama, no del desenlace, que diría Drexler. Vuestra relación puede terminar y si amas sin apego, estarás bien aunque esta persona ya no forme parte de tu día a día. 

Walter Riso nos enseña que la diferencia entre necesitar y amar, es que cuando necesitas a alguien y este no está, tu vida se desorganiza. Y esto de ningún modo puede constituir una buena base para ninguna relación.

Cuando somos pequeños necesitamos a los padres para tener seguridad, reconocimiento, y nutrición tanto física como mental. Pero al crecer, es nuestro trabajo ofrecernos todo esto. Si queremos a nuestra pareja desde el apego, como en la infancia, estaremos amando de una forma inmadura, desde la necesidad y no desde la elección.

Para sentirnos seguros dentro de una relación no podemos experimentar al otro como una necesidad. Debes pensar que está a tu lado por lo que eres y no por temor estar solo. No te necesita, te prefiere. Y esto solo se puede dar dentro de una relación sana, donde te permitas quererte plenamente.

Para que te amen, a ti, debes ser tu misma. Y para hacer esto debes sentirte bien con lo que eres. Si esto sucede, sabes que puedes seguir existiendo si el otro no está. Sólo de esta manera puedes dar al otro tu amor, sabiendo que es algo digno de ofrecer. Porque lo sientes como suficiente, como algo bueno. Porque tú eres algo bueno.

Amor del bueno es el que tenemos cuando nos valoramos a nosotras mismas.

One Comment

  1. Avatar
    Toni

    Muy buen articulo

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