Medicina herbolaria: Una alternativa para tomar la salud en nuestras manos

La herbolaria o fitoterapia, es el estudio del tratamiento de enfermedades utilizando plantas medicinales y sus derivados, hoy en día se le llama ciencia, pues ha ido evolucionando en el tiempo, junto a la sociedad y el desarrollo del ser humano, existiendo información certera sobre los principios activos y la acción terapéutica de muchísimas plantas alrededor de todo el mundo. Pero el conocimiento sobre el uso de plantas medicinales en los padecimientos del ser humano, ya sean físicos, emocionales, psicológicos o espirituales datan de la prehistoria, pues buscaban curar éstas dolencias con elementos naturales que se encontraran en su entorno más próximo, siendo éstas especies vegetales cruciales en muchas culturas ancestrales; cuya forma de tratar las patologías era a través de rituales mágicos.

 

En manos de los pueblos indígenas, las culturas ancestrales se sostuvo el conocimiento del uso terapéutico de las plantas, siendo ellos quiénes las identificaban e integraban en su sistema de salud tradicional, en manos de sacerdotes, chamanes o curanderos. Se han hallado registros desde hace miles de años del uso de extractos de  plantas en Asía, así como los conocimientos sobre perfumes y cosmética natural en la antigua Babilonia. En culturas como los  Hebreos y Asirios también se hayan escritos sobre el poder curativo de las plantas, así como los papiros encontrados del antiguo Egipto o los conocimientos que se han extendido a lo largo de todo el mundo sobre la medicina China, del oriente también encontramos la medicina hindú, la cual ha influido bastante en las bases de la fitoterapia. Ya en el renacimiento se da un gran auge de la botánica, existiendo un estudio más minucioso de la clasificación de éstas por su acción terapéutica, aumentando el conocimiento de las especies, que gracias a la globalización hoy podemos tener acceso a esta información con muchísima más facilidad, teniendo registros escritos y digitales de la información, a diferencia de los pueblos indígenas quienes transmitían esta información sólo de manera verbal.

De infusiones y conocimientos, cada generación se trasmite la herbolaria.

“Los pueblos indígenas han desarrollado un conjunto de prácticas y conocimientos sobre el cuerpo humano, la convivencia con los demás seres humanos, con la naturaleza y con los seres espirituales, muy complejo y bien estructurado en sus contenidos y en su lógica interna. Mucha de la fuerza y capacidad de sobrevivencia de los pueblos indígenas se debe a la eficacia de sus sistemas de salud tradicionales, cuyo ‘eje conceptual’ o cosmovisión se basa en el equilibrio, la armonía y la integridad.

(OPS/OMS 1997:13)

De manera que pongo énfasis en la visión tradicional y ancestral de los pueblos indígenas sobre los procesos de salud y bienestar, pues si bien existen diferentes procesos de desarrollo de la salud desde la mirada de las diversas culturas que existen en el mundo, es posible distinguir una cosmovisión común que, esencialmente, entiende la salud como el equilibrio entre las fuerzas naturales y las espirituales, entre los individuos y las comunidades. La enfermedad, en esta concepción, es una alteración de dicho equilibrio y su curación tiene que ver con la restauración de los equilibrios perdidos, poniéndose de relieve la armonización necesaria. Aquí es donde surgen diversas formas terapéuticas para abordar las dolencias, siendo un elemento en común la vinculación con el entorno natural y la utilización de sus recursos para establecer el equilibrio, principalmente a través de la alimentación y el uso de las plantas medicinales. A partir de esto los pueblos indígenas realizan aportes significativos a la medicina convencional, los casos del aprovechamiento de la artemisa, la amapola, la quinina, del curare, la zarzaparrilla, el guayaco, la coca, entre otras sustancias y plantas medicinales.

Las ventajas del uso de las plantas son que junto a sus principios activos existen en muchos casos otros elementos que conforman la composición química de éstas, lo que generan una acción sinérgica, que potencian su acción y la hacen más completa y duradera que el principio o principios activos aislados, por lo que ofrece una terapia con mejor tolerancia y más suave, sin desmerecer a la medicina convencional, pues éstas deben ser complementarias, para así ofrecerle a las personas la autonomía de escoger y reconocer qué tipo de tratamiento es el más idóneo a su condición, pues es muy importante resaltar que si bien las alternativas naturales son menos invasivas para el organismo, poseen un efecto evidente, por lo cual no son inocuas, enfatizando el uso ordenado y respetuoso de éstas, siendo muy útiles en patologías crónicas; recomendando el uso de tratamientos alopáticos (medicina convencional) para patologías agudas que requieran atenciones más especializadas.

En base a esto podemos encontrar que el uso de plantas medicinales se puede emplear con gran eficacia en:

  • Bienestar (estrés, alteraciones nerviosas leves)
  • Prevención (hepatotoxicidad, hiperlipidemias)
  • Enfermedades crónicas (problemas respiratorios, vasculares, etc.)
  • Trastornos estéticos (obesidad, envejecimiento, etc.)
  • Enfermedades agudas (como coadyuvantes)
  • Trastornos psiquiátricos (como complemento)
  • Fortalecer el sistema inmunológico.

Estas acciones terapéuticas se encuentran distribuidas en partes de la planta en distintas proporciones, por lo cual requieren preparaciones diversas, en las que podemos encontrar las infusiones, cocimientos, macerados (alcohol y aceite), jarabes, polvos, ungüentos, zumos o jugos, inhalaciones, gargarismos, baños, vahos, cataplasmas.

Ellas tienen nuestra historia en su medicina.

Para la suerte de nosotras y nosotros, las nuevas generaciones, toda esta información se encuentra al alcance de nuestras manos e implica un costo económico muchísimo menor a la medicina alópata, siendo incluso de más fácil alcance, por lo que las y los invito a estudiar, a sumergirse en el mundo de las plantas medicinales, conectarse con la naturaleza y aprender de los beneficios que nos entrega, informándose de fuentes actualizadas sobre el uso, dosificación y contraindicaciones de estas o accediendo a tomar terapia con personas especialistas en el tema que pueden entregar orientaciones más certeras sobre la planta más adecuada para cada dolencia, su posología y período de uso.

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