Maternidad subrogada un retroceso para el devenir de la Mujer

Debido a la pobreza y falta de regulación estatal: hoy en día México es el mercado más atractivo para la contratación de maternidad subrogada.

En el mundo, existen injusticias de gran importancia que llaman la atención sólo un momento, pues estás son capturadas inmediatamente por una gran maquinaria especializada en “cumplir sueños”, que primero disfraza injusticias en buenos negocios para posterior crear vendibles cuentos de hadas, tal es el caso de la nombrada maternidad subrogada la cual se materializa en un jugoso contrato a favor del intermediario y del Estado, donde aquellos que deseen tener una hija o hijo filial y que por razones principalmente biológicas no es posible, no optan por la adopción, y se les da la posibilidad de contratar el vientre de una mujer para cumplir su deseo, que no derecho, si bien, se sigue popularizando como una práctica con un origen benévolo que supone que ambas partes tanto la madre biológica y los padres de intención salen beneficiados y agradecidos al estilo “película Juno”, bueno, supondremos que existen casos similares en condados de California, pero la realidad en México suele ser una verdadera tragedia, especialmente para la madre biológica.

En México, los Estados de Sinaloa y Tamaulipas aceptan en sus respectivos Códigos Civiles dicha práctica, mientras que en Coahuila y Querétaro lo concluyen como anti-constitucional, invalidando cualquier contrato que no reconozca la maternidad de la mujer gestante.

En Tabasco, desde 1997, con una escasa regulación legal y sanitaria estatal, se lleva a cabo la maternidad subrogada, hoy en día se considera un atractivo mercado que atrae principalmente a extranjeros, especialmente de origen español ya que en su país está prohibida, pues la contratación ofrece servicio jurídico avalado por el registro y notarias estatales y acompañamiento legal en complicaciones con sentencias filiales, ello con el claro fin de que los padres de intención logren una inscripción de nacimiento en el que se omita a la madre gestante, y les sea más fácil nacionalizar a su hija o hijo “filial”, lo cual, contribuye a que no exista un registro oficial de estas niñas o niños nacidos  a través de la subrogación.

En esté proceso, el contexto de la madre biológica está combinado por muchos factores desfavorables, primero y evidentemente por la desvalorización del cuerpo de la mujer y su autonomía, pues estos contratos implican el “acuerdo” de que los gametos portadores para el embarazo sean dados por los padres de intención y el vientre de la mujer simplemente forme parte del trámite, o como las feministas españolas nombraron “alquiler de vientres”.

En materia de derechos humanos, en el país que ustedes deseen, la maternidad subrogada desconoce o deja vulnerables: el derecho de reproducción, el derecho a la no discriminación y el derecho a la identidad de las niñas y niños nacidos a través de está practica, y finalmente, en México, también desconoce el derecho a la seguridad pública y de salud, pues la condiciones para las mujeres que llevan a cabo dicha práctica no son reguladas en absoluto y son propensas a tratos indignos pero formalmente desconocidos; además, también contribuye al aumento de la trata de infantes y la adopción encubierta. 

En nuestro país, las mayoría de las mujeres atraídas por estos contratos son víctimas de un contexto social de pobreza y los contratos suelen ser tan injustos que constituyen una forma de explotación. Claro, algunas sabrán, que existen otros contextos sociales, económicos y legales, en los que se lleva a cabo la maternidad subrogada, ejemplo en California, se percibe como un trámite de connotación altruista para aquellas que decidan llevarlo a cabo, pero ello no exime la existencia de grupos que exigen su prohibición debido al retroceso en materia de derechos de la mujer, definitivamente no es el caso de México.

Finalmente, algunos contratos de maternidad subrogada prevén el riesgo de apego que pueda sufrir la madre biológica al gestar en su vientre a su hija o hijo y aún que en principio es un derecho filial esté queda anulado gracias al blindaje y apoyo de los tribunales en los países, estados o condados donde es permitido, de hecho, a nivel mundial existen psicólogos, que se dedican a trabajar con madres biológicas en esté proceso para “quitar” esté vínculos filial madre-hija o hijo, claro ejemplo de la perversión de una profesión a favor del mercado.

Desde que se comercializó en algunos países, la práctica de la maternidad subrogada ha provocado un gran debate acerca de sus implicaciones tanto éticas, jurídicas y desigualdad de género, que vulnera principalmente la condición mental y cuerpo de la mujer, así como un marcado retroceso sobre el derecho de autonomía sobre nuestros cuerpos, espero que está nota, en la que innegablemente imprimo mi postura personal, te ayude a encontrar la tuya en temas tan importantes para el devenir de nosotras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *