Las brujas son rebeldes por naturaleza

Una teoría sobre el patriarcado espiritual que nos gobierna actualmente y la alternativa a rescatar nuestra alma de las ‘garras del diablo’

Una bruja sana. Una bruja cura. También a sí misma. Una bruja se conoce, se acepta y se ama a sí misma y es por eso que es capaz de amar también a otr@s y al todo, incluso al misterio único de lo oculto. Una bruja es sabedora de la belleza natural del ser y es por eso que se la ha intentado demonizar a través de deformar su imagen a lo largo de la historia, no sólo físicamente, representándola con un aspecto feo con el objetivo de causar esperpento y restarle credibilidad, sino también presentándonoslas como seres maléficas, egoistas, satánicos.

Una bruja es conocedora del UNIVERSO que todas llevamos dentro nuestra. Una bruja vive conectada con la NATURALEZA de todo y de cada ser viviente. Una bruja sabe que todo está compuesto de energías (éter) y tiene dominio sobre ellas y es por eso que a veces incluso es capaz de actuar sobre la materia. 

Una bruja conoce las leyes por las que se rige el universo y la propia naturaleza y juega con estos elementos con diferentes herramienta a fin de co-crear, sostener y/o destruir. Una bruja sabe que estas tres energías son la esencia de la triple diosa, de la tríada sagrada que compone la divina humanidad. Una bruja sabe que esto es traducido a que todas tenemos cierta proporción como creadoras, sanadoras y maestras a través de ese camino espiritual. 

Una bruja tiene conocimientos acerca de los elementales que componen la naturaleza de todas las cosas y tiene poder sobre ello porque tiene poder sobre sí misma. Una bruja cuenta con la sabiduría ancestral del fuego de su espíritu en su misma sangre y es por eso que hierve su caldero a su gusto. Una bruja es dueña y señora de sus pasiones y tiene pleno dominio de su cuerpo (tierra) y de su mente (aire) y es por eso que comprende el enorme poder transpersonal que posee, de transformación/transmutación de toda naturaleza. 

Una bruja conoce la libertad desde lo más profundo de su ser. Una bruja sabe que tod@s somos igualmente libres desde el respeto, la aceptación y el amor incondicional y aplica este principio en todas sus decisiones de vida. Es por eso que la figura de una bruja desafía ideológicamente a todas las religiones y a las estructuras de poder que rigen todo sistema, desde lo político, socio-económico, etc. Porque una bruja también es rebelde por naturaleza y no se somete a ninguna forma de autoridad que no resuene con su esencia.

Quizás por eso su figura ha sido también criminalizada durante eones (léase sobre la santa inquisición) y quizás por eso a las mujeres les ha sido vetada la entrada en determinadas jerarquías y órdenes de todo tipo con el paso del tiempo y han sido tan duramente castigadas.

Pero, por encima de todo, una bruja ama, incluso a sí misma. Y es solo a través de ese amor tan incondicionalmente puro que sabe que ella misma es y qué tan bien conoce a través del estudio de los vínculos, lazos y relaciones que establecemos con otr@s y reconociendo esa misma esencia en tod@s, sólo a través de ese AMOR es que una bruja se sana a sí misma y a todo lo que hay a su alrededor, incluidos los sistemas en los que vive (familiares, sociales, etc.) y los transforma para el máximo bien de tod@s y siempre en favor de la evolución. 

Hoy en día todavía se mantienen viejos mitos y falsas creencias como un modo de que la caza de brujas se siga sucediendo sutil y no tan sutilmente como una manera de controlar una evolución que, como vemos, se podría suceder por sí misma en armonía y fluidez con todo si dejasen de perseguirnos, abusarnos, explotarnos, manipularnos… como forma de pretender gobernar sus carencias. 

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