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Justicia para la periodista y defensora de derechos humanos: Lydia Cacho

La periodista, feminista y defensora de derechos humanos Lydia Cacho Ribeiro, es un referente nacional e internacional de activismo político contra la violencia de género y derechos humanos; en 2006 fundó el refugio Centro Integral de Atención a la Mujer (CIAM) en Cancún, con la misión de ofrecer servicios especializados de atención a mujeres, niñas y niños víctimas de violencia domestica y sexual, a través de un refugio de ayuda de alta seguridad, para 2011 había logrado proteger a más de 11 000 víctimas, pero en 2012 debido a un recorte presupuestal federal y al alza del crimen organizado, cerró su atención al público, sin embargo, el ahora Centro continúa con la implementación de programas sociales con perspectiva de género para seguir promoviendo una cultura de Paz igualitaria. De 2016 a 2018, trasmitió la serie documental “Somos Valientes” enfatizando la educación en Derechos Humanos de las y los niños; ha escrito bestséllers internacionales sobre tráfico sexual, esclavismo y pornografía infantil y sus libros se han traducidos en diversos idiomas.

En 2004,  gracias a su valiente investigación periodística en su libro “Los demonios del Edén. El poder que protege a la pornografía infantil” Lydia Cacho denunció una red de tráfico sexual de menores y pornografía infantil en la que participaban diversos funcionarios y empresarios mexicanos, destacando al entonces gobernador de Puebla, Mario Marín mejor conocido como “el gober precioso”, al empresario Kamel Nacif Borge conocido como “el rey de la mezclilla” y al empresario Jean Succar Kuri, quién en ese entonces, ya se encontraba detenido en Arizona por la Interpol y la PGR; tras la publicación, Nacif demandó a la periodista por difamación; y fue entonces, que se dio inició a uno de los casos más penosos de corrupción y colusión entre nuestra clase política y empresaria mexicana, que aplicarían la violencia sistemática, a través del poder institucional, contra la amenaza que representaba el activismo político de Lydia Cacho.

En diciembre de 2005, el empresario Kamel Nacif con ayuda del “gober precioso” sobornó a autoridades estatales para que la periodista fuera secuestrada por supuestos policías judiciales; quienes la llevaron a los separos de la Procuraduría de Quintana Roo, donde la incomunicaron y la trasladaron por tierra, hasta Puebla; Lydia Cacho,  publicó para Cimacnoticias, que el trayecto duró 20 horas, en las que se hizo presente la discriminación de género, sufrió amenazas, agresiones físicas, verbales e intimidaciones sexuales con el fin de asesinarla; pero gracias a la sororidad misma de algunas de las carceleras y a las múltiples denuncias públicas nacionales e internacionales desplegadas por amistades y organizaciones solidarias, fue salvada; las autoridades poblanas pretendieron mitigar las violaciones cometidas, y tras el pago de una fianza de setenta mil pesos en efectivo, por supuestos delitos de difamación y calumnia, fue liberada. Desde entonces, la vida de Lydia Cacho siempre ha estado en peligro, pero ella jamás ha renunciado a su compromiso y defensa de los derechos de las mujeres, las niñas y los niños.

En Cancún, Lydia Cacho giró una orden de aprehensión en contra Mario Marín, Kamel Nacif, al ex director de la Policía Judicial, Hugo Adolfo Karam y al ex comandante, Juan Sánchez Moreno por el delito de secuestro. Según el portal de Animal Político, para 2016, las denuncias interpuestas ante dos Fiscalía Especializadas se detuvieron, dejándolas sin materia de causa, pues habían sido interpuestas por Kamel Nacif; actualmente se conoce que de las 10 personas que detuvieron a Lydia Cacho, cinco eran empleados de Kamel Nacif. Ante la incompetencia de las autoridades nacionales, Lydia Cacho, tuvo que recurrir a instancias internacionales.  

Desde entonces, Lydia ha mantenido su postura en contra de la incapacidad de defensa de la Fiscalía ante las represarías hacia las y los periodistas y la libre expresión de los mismos, así como la defensa de la federalización de los delitos contra la prensa y sus asesinatos.

En 2011, el traficante sexual de menores Jean Succar Kuri es sentenciado a 112 años de prisión.

Lydia Cacho, logró, gracias a su labor periodístico, la primera sentencia por tráfico sexual de menores y pornografía infantil en México y en Latinoamérica.

Trece años después, en agosto de 2018, el Comité de Derechos Humanos de la ONU resolvió el primer caso de una mujer periodista; declaro que existieron violaciones a los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho y no se la ha hecho justicia en México, fijó al Estado mexicano un plazo de 180 días para responder; y como por obra de magia, en diciembre de 2018, autoridades federales detuvieron a un policía como presunto responsable de la tortura contra la periodista, Alejandro “R”.

En enero de 2019, el Estado mexicano ofreció una disculpa pública por fallar en su responsabilidad de proteger la libertad de expresión de la periodista Lydia Cacho, a la que ella respondió:

“Esta disculpa es solo el primer paso de la reparación integral… yo he perdonado a mis torturadores, no porque sea una buena persona ni que el presidente nos pida a todas y todos que los perdonemos. Los he perdonado porque no permití jamás, como me enseñó mi madre, que colonizaran ni mi cuerpo ni mi espíritu”

Además enfatizó que el actual gobierno tenia la responsabilidad de utilizar los próximos seis años para crear un verdadero Estado de derecho. Actualmente Kamel Nacif tiene una orden de aprehensión en México, en abril de 2019, la magistrada María Elena Suárez ordenó la detención del empresario y el exgobernador de Puebla, Mario Marín, por el delito de tortura en agravio contra Lydia Cacho.

Tristemente las represalias por inhibir el activismo y ejercicio de la libertad de expresión de la periodista, no han cesado, en julio de 2019, dos hombres allanaron su hogar, robando material periodístico con información relacionada con un caso de pederastia; rompieron sus cosas personales, además robaron su equipo de trabajo y mataron a sus mascotas. Lydia Cacho, informó para el medio de comunicación Artículo 19, que afortunadamente tiene respaldos de seguridad en el extranjero. Por ello, exigió a las autoridades correspondientes, que se cumplan las garantías de no repetición, que garanticen su seguridad y su vida en todo momento, y que se sancione a los responsables por estos hechos.

Actualmente la periodista y defensora de derechos humanos, se ve obligada a vivir en el exilio; de los actores intelectuales de su secuestro, únicamente Juan Sánchez Moreno, ex jefe de la desaparecida división de judiciales de la entonces Procuraduría General de Justicia de Puebla, cumple una sentencia de cinco años; El ex director de la entonces Policía Judicial del estado de Puebla, Hugo Adolfo Karam Beltrán sigue prófugo, mientras “el gober precioso” continua paseando impune por nuestro país y solicitando amparos por Covid para evitar su detención; en este mes de julio, el gobierno mexicano inició la gestión para lograr la captura con fines de extradición de Kamel Nacif, desde Líbano, sin embargo, Lydia Cacho señalo al fiscal Alejandro Gertz de haber roto el sigilo de la investigación, ayudando a su torturador a escapar y ponerla en peligro, pues asegura que el empresario textil fue ubicado por ella en Líbano y la dependencia sólo confirmó su paradero hace un año sin todavía arrestarlo.

El caso de Lydia, permanece en la impunidad, pero como ella bien declaró, no es la única que sufre debido a la falta de justicia y de la aplicación de las leyes en México. Justicia para Lydia Cacho.

Fuentes:

Animalpolitico.com

Aristeguinoticias.com

Es.wikipedia.org

Lapoliticaonline.com.mx

Proceso.com.mx

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