“Hay mujeres que tienen más temor de decir que son “la amante” a decir que sufren violencia”

Entre esas grandes divisiones que se procuran siempre producir entre las mujeres, una de las versiones de la buena y la mala está representada por la esposa (o su equivalente) y la otra.

La amante, puede ser nombrada en un sinfín de formas, una de las más clásicas es “la otra” que de cierta manera le reconoce como alguien que ofrece si no lo mismo, un complemento a las obligaciones que corresponden a la esposa, eso sí, en un grado de inferioridad. Aunque se ha normalizado que exista una amante o varias incluso, no deja de generar malestar.

Es posible encontrar algunos artículos donde explican con mayor detalle las diferencias de estos sinónimos, basados principalmente en las expresiones coloquiales, aunque hay otros que indican que el diccionario contiene más de 50 términos para utilizar como sinónimos de prostituta, vaya trabajo el que se han tomado.

Hay otras que quizá surgen por el contexto o el grado de indignación, he aquí un par de ejemplos:
 Puta de calle
 Puta de Sótano

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Todas estas expresiones, han encontrado una forma de fluir excelente en las redes sociales, aunque se den a conocer como una broma, son ideas que al ser compartida desde sus perfiles llevan nombre y firma, pero los hay también de manera anónima, como las pintas en paredes, en la puerta de un sanitario público o en el respaldo del asiento del bus colectivo.

Toda esta aparente dignidad es un disfraz del dolor que causa el no sentirse
suficiente, el temor de ser sustituida en cualquier momento por alguien más joven, más bonita, más inteligente, etc. Por más insultos que se vayan inventando, el malestar permanece, en el silencio interno reconocer el enojo, lo que mata es pensar a “la otra” como alguien que es feliz, algo que no ha logrado siendo la esposa.

Algunas que han elegido ocupar el lugar de la amante, con cierto descaro harán gala de los atributos que ofrece y que en apariencia la esposa no, también en la internet es posible encontrar algunos ejemplos y frases. Otras lo hacen en silencio absoluto, viviendo siempre a la sombra y en el anonimato; pero que sean felices, también es una falacia, un mito creado para generar o fortalecer esa división entre la buena y la mala.

En un grupo de psicoterapia para sobrevivientes de violencia, hay una integrante que en la sesiones individuales expresa su temor de decir delante de las demás, que ella “es la otra” de quien ellas hablan, aunque en realidad las amantes han surgido más como una mención en el listado largo de las agresiones sufridas por su pareja o expareja. Ha llevado junto a las esposas su proceso por más de seis meses, se ha sentado y relatado las misma heridas, se ha visto en las demás, ha enfrentado los mismo temores, pero es mayor el miedo de ser juzgada y disminuida por las otras.

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Tanto esposa como amante, desea tener el bienestar que aparentemente tiene la otra, cada una es experta en poner el dedo en la llaga, ambas representan el mismo lado de la moneda, están atrincheradas en el mismo bando y no lo saben; la enseñanzas aprendidas no les dejan ver que no son tan diferentes una de la otra.

La idealización de una y la invalidación de la otra les lleva a un enfrentamiento perpetuo, a esmerarse en entregar lo mejor de cada una, ya sea tener la comida caliente, la casa limpia, los hijos bien portados, la mejor lencería, la disposición a cumplir sus fantasías, pero por sobre todo el silencio, sin queja alguna, porque entonces aquel por quien tanto la luchado, elegirá a la otra.

La polarización de la buena y la mala es la cortina de humo, no deja ver que ambas son rostros distintos de la desvalorización de la mujer, que les lleva a cumplir de una manera u otra el ser objeto de satisfacción en lugar de personas dignas. Esa misma nubosidad cubre el otro lado de la moneda, un hombre insatisfecho e insaciable, que cada vez les pide más so pena de agarrar maletas y buscar otro nido.

Ceguera aprendida, nadie se atreve a voltear al moneda, a empezar a buscar calificativos para el hombre que paga por sexo, para el que estando casado, elije estar con otra pareja; al que se vanagloria de tener un listado largo de las camas en las que ha estado; del que se siente orgulloso de tener varias parejas a la vez y que ninguna se entere.

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Si se comparte la misma pareja que invalida, desacredita, controla, humilla, culpabiliza, ¿Qué hace pensar que con la otra es diferente? ¿Qué tan distinta se es de la otra o de las otras? ¿Cuántas heridas comunes lloran por las noches? Esposa y amante son una mirada al espejo, reflejo una de la otra, de las carencias, de los sueños frustrados, del dolor y el cansancio que se esmeran tanto en ocultar. La otra no es el enemigo, es una aliada para encontrar el camino al autoconocimiento, al amor propio, al reencuentro consigo misma.

One Comment

  1. Avatar
    Armonía

    Que buena propuesta y un tema que vale.l la pena tocar.

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