En Nigeria las mujeres son engordadas para ser “buenas esposas”

Hace un par de días en la clase de inglés1 revisaba un artículo “What are Fattening rooms?”2  Acerca de una tradición en el Sur de Nigeria, la cual hacía referencia de que a determinada edad las mujeres tenían que someterse a un especie de “engordamiento”, en “Fattening rooms”, (ubicados en la misma casa de la familia), lo anterior con la finalidad de ser buena candidata al matrimonio y por tanto, ser elegida por un buen prospecto. El proceso duraba cerca de dos años, la dinámica en dichos “Fattening rooms” era comer, tomar agua y dormir, y si la familia contaba con los recursos económicos suficientes, esta podía contratar a otra mujer con “experiencia” para que le enseñara a coser, cocinar, limpiar; entre otras tareas del hogar, para cuando llegara el gran día estuviera preparada.  

Mientras mi profesora definía cada párrafo como “Interesting”, mi pensamiento (de bruja) decía: “That custom is violence”, gritándolo a los cuatro vientos, cuando la profesora me dio el turno de hablar. Sin que me preguntara porque pensaba eso, continué hablando, el asunto central de esa tradición es que la mujer “deba ser” para  tener un marido, y entonces pertenecer de manera honorable a la villa.

Niña, Niño, Niño Y Niña, La Infancia
Una tradición que daña a las mujeres.

Mientras terminaba mi oración un sujeto, atrás de mí, irrumpía mi opinión, comentando _No es violencia porque es una tradición de su tribu, por lo tanto está bien para ellas, no conocen otra forma de vida, es como aquí, la tradición es ser flaca!_”. Era evidente que el tipo no tenía ni idea de que es una tradición, moda o presión social.

Mi loba interna, sintió rabia al oír sus palabras, estaba lista para seguir debatiendo el tema, pero la profesora dio por terminada la sesión, pues su objetivo, no era un debate, así que, como suele ocurrirme cuando no logro externarlo con palabras orales, lo hago plasmándolas, como en este texto es el caso.   

Si bien es cierto dicha práctica es una tradición, y forma parte de su identidad como comunidad, y si, esas mujeres no conocen otra forma de vida, pero estoy segura que en más de alguna de ellas, dentro de sus entrañas, yace el fuego que las incomoda, que le gustaría florecer de otra forma, que la imposición a dicho acto, la hace tocar las fibras más sensibles, que hasta la tierra retumba.

Gbagyi Mujer, Los Agricultores, Abuja
“Estoy segura que las mujeres de Nigeria desean florecer de otra forma”

¿Qué cómo lo sé? Sencillo, crecí en una familia machista, donde las mujeres servíamos a los hombres, y las tareas del hogar eran solo para las féminas, y cuando mi padre oprimía mi género y llevaba acuestas formas machistas de crianza, aullaba, porque sabía que allá fuera, se podía oler, otra forma de vivir.

La evolución de la humanidad, el despertar de  la consciencia de la sociedad, con  mujeres que han vivido en culturas, donde se promueve y se acepta la violencia hacia la mujer3,4, donde sus historias de vida, han  traspasado  las fronteras, mostrando al mundo, que pueden ser un factor de cambio, y a su cultura un ¡BASTA¡

Ejercer el libre albedrío, así como la promoción  a las prácticas libres de violencia de género nos ha demostrado que se puede pertenecer sin ser violentadas, tener identidad sin ser el punto “flaco” en la sociedad, por el solo hecho de ser individuos.

Día a día vemos en diferentes escenarios y ámbitos, acciones hacia una vida libre de violencia de género, mismas que reubican  a la mujer en su posición ancestral, reconociendo su poder interno, sin oprimir su bruja interior. 

Encontramos eventos en diferentes medios, desde campañas publicitarias, hasta eventos para el empoderamiento a la mujer, tal es el caso de MUJER AH MUJER5, evento que con su segunda edición hasta la fecha, se lleva a cabo en el Estado de Colima, donde su finalidad es el empoderamiento y la celebración de la misma.

De Espesor, Sobrepeso, Obesidad, Peso
Mi cuerpo, mis reglas.

Cabe mencionar que no se trata de confrontarnos con el género masculino, pelearnos u odiarlos, sino de  reconocer la individualidad  de cada género, sabiendo incluso que poseamos un masculino y femenino, que nos integra y que al estar equilibrado vibramos en sintonía con nuestro espejo y así como dos seres, juntos creamos algo grandioso, sin perder la grandeza del propio ser.   

Una educación hacia las nuevas generaciones con un estilo de crianza consciente, nos llevara hacia un descenso de prácticas o tradiciones como la anterior.

El matrimonio, como todas las cuestiones de la vida de una mujer debe ser ELECCIÓN propia.

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