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El 11% de mujeres embarazadas a experimentado gritos o regaños por sus médicos.

La violencia obstétrica es una agresión a las mujeres, que se genera en los servicios de salud, cuando estos causan daños físicos o psicológicos a mujeres durante la atención de un embarazo, parto o puerperio; al humillar, manipular o discriminar, entre otras conductas.

Un caso es el de Martha, quien tuvo a su primera hija en el 2007, cuando tenía 16 años, en el Hospital Nacional de Perinatología, en la Ciudad de México. A pocas horas del parto, le colocaron un anticonceptivo DIU, el cual desconocía su función y características, con el argumento de “hoy ya tuviste a un bebé, si no te lo pones mañana vendrás a tener otro”.

Dos semanas más tarde, reingresó al hospital debido a que el DIU infectó su herida de parto. Al mejorarse, y con el mismo argumento, le colocaron un implante hormonal que tampoco conocía.

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Victimas creen que merecen ese trato. Foto pixebay.com

Aunque, Martha entendió estas conductas como una consecuencia de su “delito” de tener un bebé siendo menor de edad, pero años más tarde se le reconocieron como violencia obstétrica.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 (ENDIREH)1 de las mujeres entre 15 a 49 años, que tuvieron un parto o cesárea del 2011 al 2016, el 33.4 por ciento sufrió algún tipo de maltrato.

De las cuales el 11.2 por ciento experimentó gritos o regaños durante la labor de parto o cesárea; el 10.3 por ciento tardó en recibir la atención porque gritaba o se quejaba mucho; el 9.9 por ciento se le ignoró cuando preguntaba cosas sobre su parto o bebé; y al 9.2 por ciento se le presionó para que aceptara un dispositivo u operación para no tener más hijos.

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“Médicos abuzan de la vulnerabilidad de las madres jovenes” foto pixebay.com

Al 7.0 por ciento le dijeron cosas ofensivas o humillantes; al 4.8 se negaron a anestesiarla o aplicar bloqueo para disminuir dolor sin explicación; al 4.2 se le colocó algún anticonceptivo o esterilizaron sin preguntar o avisar; al 3.2 se le impidió ver, cargar o amantar al bebé, sin causa alguna; mientras que al 1.7 la obligaron para que firmara algún papel sin informarle para qué era.

En el 2014, la Organización Mundial de la Salud, en 2014 publicó una declaración para la prevención y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención del parto en centros de salud, en la que destaca el respaldo de los gobiernos y socios en relación con las investigaciones y acciones, así como el derecho de la mujer a recibir una atención digna y respetuosa en el embarazo y parto.

Sin embargo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sólo ha emitido cinco recomendaciones para casos de violencia obstétrica, de las cuales tres ocurrieron en 2019.

Fuentes: Inegi, Inmujeres y GIRE

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