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Desde lo sagrado hasta lo marchito; así es la poesía musical de Silvana Estrada.

La música es uno de temas más extensos que hay, con inmensas e interminables ramificaciones que se extienden a través de los sentidos despiertos, siempre anhelantes de innumerables mezclas de sonidos y armonías que conforman este vasto universo sonoro de ambiguas cargas melódicas. La melomanía está en todos lados, siempre siendo satisfecha esa necesidad musical que le da más vida a la propia vida. Hay una pluralidad rítmica que conforme va cambiando nos hace habitar mundos, experiencias siempre cambiantes. La magia musical nos hechiza, nos inspira; porque siempre hay una canción para nuestro día a día, para un sentimiento, para la creación y para la propia metamorfosis.

Las mujeres en la música han sido reprimidas y, aunque hoy no nos lo parezca demasiado, la desigualdad artística y cultural hacia nosotras es aún notable. Por ejemplo en la música clásica las mujeres han sido prácticamente borradas de la historia, en el mundo del jazz las compositoras conocidas todavía son muy pocas, en el rock y el punk sucede algo similar, pues a pesar de que ambos movimientos luchen —en parte—por la libertad y en contra de la opresión, sigue sin existir la equidad, a veces ni siquiera se cuestiona. Actualmente el panorama de igualdad musical también es un espejismo, pues entre músicos se continua desvalorizando el talento femenino, dudando de él e incluso sexualizándolo hasta a más no poder. Es por eso que necesitamos consumir más música creada por mujeres, pues hay cantantes y/o intérpretes, compositoras e instrumentistas con una gran capacidad, pero con menor difusión por el simple hecho de ser mujeres. Es necesario cambiar esa mentalidad artística obsoleta y apostar por nuevos talentos que muchas veces se quedan rezagados en un olvido injusto.

Silvana Estrada es una compositora y cantautora mexicana que con 23 años, su música ya es admirada y valorada notablemente. Se le ha llegado a comparar con grandes artistas como Chavela Vargas o Mercedes Sosa, no está de más agregar que también hay en su música sesgos de Violeta Parra. Sin embargo es un poco injusto someter a Silvana a un mar de comparaciones, puesto que es evidente que la música es ecléctica y por ende, las similitudes e inspiraciones siempre estarán latentes. Silvana por sí sola se ha sabido forjar un estilo propio, que es esa marca tan representativa que distingue a un artista, como su resonante, dulce y trémula voz que logra amplificar los sentimientos, casi biográficos, que habitan en sus canciones. Su música no aborda un solo género musical, pues hay en ella una gran combinación de un todo unificado, que da como resultado una inesperada fusión que en compañía de una lírica sumamente poética, enamora, inyectando diversas sensaciones y despertando en ellas la sensibilidad por la apreciación rítmica.

En el mundo de Silvana Estrada encontramos una gran carga de folklore con elementos de jazz clásico y latin jazz, bolero, son cubano y hasta unos matices muy leves de flamenco. La literatura es parte fundamental en su música, pues Estrada ha externado en múltiples ocasiones su amor por las letras; y es que esta influencia es notable, pues sus melodías emanan una gran inspiración literaria. 


Silvana ha grabado dos álbumes: Lo sagrado (2017) y Marchita (2020), y sencillos como Te guardo (2017), Carta (2019), Amor eterno (2017) o La llorona, canción en la que colaboró con Mon Laferte y Natalia Lafourcade. Cuenta también con el documental Volver a lo sagrado, que se estrenó recientemente. Es necesario recalcar que sus videos musicales, pese a ser sencillos, logran captar la atención, coexistiendo con la música; creando un espacio que encapsula esa belleza sutil que hay siempre sus trabajos. 

Escuchar a Silvana Estrada no es solamente una propuesta musical, sino poner a nuestro alcance esa sensibilidad creativa que nos hace viajar por un sendero hacia la retrospectiva, hacia el amor, el desamor, la búsqueda, la alegría, los recuerdos. Cuando se habla de mujeres en la música, hablamos también de historias que pretenden ser contadas para que nosotras también las escuchemos, para que lleguen a lo más alto, para que vivan hasta en lo más recóndito. 

Alexandra Corona Hernández

Amante de la literatura, música, cine y arte pictórico. Escritora de diversos artículos para revistas de índole feminista. Publicó el cuento de su autoría “Es que ya se fue”, en la antología “Literatura y afuera”, distribuida por el Centro de estudios filosóficos culturales de la ciudad de Puebla, México, que reúne diversos trabajos de escritores mexicanos, cubanos, colombianos y canadienses. Ha impartido talleres de análisis de literatura clásica y organizado grupos de lectura con la finalidad de promover el amor e interés por las letras. Actualmente se encuentra trabajando en su primera novela que será publicada en los próximos meses.

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