Crónica de una Endometriosis anunciada: Mioma que terminó en cirugía.

La salud reproductiva de la mujer es importante, volviéndose primordial el conocimiento de cómo funciona el cuerpo de cada una; ya que a pesar de pertenecer al género femenino no significa que cada organismo funcione igual. El empoderamiento de la mujer con lo que respecta a la salud femenina, comienza con el inicio de una relación con tu propio cuerpo, conocerlo e ir descubriéndolo poco a poco, que le hace bien y que no, escucharlo y entender la manera de comunicarse que posee, además de comprender que una molestia o dolor que muchas veces es ignorado en ocasiones es un llamado de atención.

La sabiduría femenina es tan antigua como lo es la historia del mundo. Por desconocimiento y falta de información muchas mujeres alrededor del mundo padecen ciertas enfermedades ginecológicas, y aunque actualmente el acceso a la información es inmediata; la plática en Latinoamérica acerca de este tema entre mujeres continúa siendo un tabú. Este es el caso de la endometriosis, plasmado a continuación en hechos reales, experimentados por una mujer como tú, que quiso compartir su historia contigo con el afán de evitar que te alarmes o te asustes; sino con el objetivo de que te conozcas, te informes del tema y sientas que no estás sola, que estas apoyada; que entiendas que está bien hablar del tema y que preguntar si no sabes al respecto va muy bien. Y que el asesoramiento con un ginecólogo/a con el que te sientas cómoda y acompañada es vital; así como la comprensión de que cualquier mujer puede estar viviendo una enfermedad y no lo sabe y a lo mejor tú puedas compartir este relato con ella y más que nada prevenirla en lugar de generarle pánico.

Sucede que la endometriosis es el crecimiento de tejido anormal fuera del útero. El endometrio es la capa que cada mes se desprende y se elimina a través de la menstruación. Por alguna razón, este proceso en lugar de ser expulsado se aloja fuera de tus ovarios, trompas de Falopio, y fuera del útero; lo que generan miomas. Los miomas son unas bolsitas que se encuentran llenas de sangre y que al igual que los quistes ováricos van creciendo con el tiempo, como le sucedió a nuestra amiga en su relato.

Cuando tenía 22 años, de eso ya hace 8, mi primer diagnóstico había sido erróneo, ya que mi ginecólogo había confundido ovario poliquístico con mi ovulación por no indicarme la fecha adecuada para la realización de una ecografía transvaginal, es decir; lo que obtuvo fue una imagen de mis óvulos listos a ser fecundados; por lo que todo se encontraba relativamente normal, y los resultados de los exámenes hormonales, de la tiroides, y azúcar que me prescribió también. Es ahí cuando inició mi martirio en busca de otro profesional médico, que se convertiría en constante. Para el segundo diagnóstico con una ginecóloga, me explicó que efectivamente tenía SOP (síndrome de ovario poliquístico) en ambos ovarios y que tenía una pequeña masa que crecía fuera de mi ovario izquierdo que necesitaba urgentemente cirugía. Cabe recalcar que la única explicación que me dio era que esa “bolsita” estaba pequeña, lo que me alarmó fue su insistencia a apartar el quirófano para el día siguiente y así ella pueda proceder con la extirpación u otra alternativa era embarazarme para cuando diera a luz poder quitarme ese mioma; mientras me recetó hormonas; los famosos anticonceptivos para un “control” del SOP. En ese entonces era estudiante, no contaba con los fondos para hacerme la operación y no comprendía como hay profesionales que en lugar de explicarte tu condición te alarman o buscan apresurarte a cirugías sin más.

Durante los largos 6 años siguientes probé todo tipo de anticonceptivos, de distintas marcas, logrando únicamente que mi cuerpo sufriera una alteración increíble y los ginecólogos/as que me recomendaban desfilaban sin brindarme ninguna solución. Entre tanto; los quistes seguían creciendo y el mioma también, pero nadie le daba mayor importancia ya que era asintomática, ni dolores pélvicos fuertes, ni flujos con coágulos durante la menstruación, ni molestias durante las relaciones sexuales, absolutamente nada. Mis períodos siempre fueron regulares, y las molestias nunca las sentí. A mis 28 años y luego de unos días de enterarme que había estado embarazada y completamente feliz, viví la peor experiencia. Inicié con un sangrado leve que terminó llevándome a urgencias y perdí a mi bebé. Luego de practicarme un legrado me informaron que el mioma que me detectaron hace años había sido el causante de mi aborto. Me sentía completamente destrozada y la profesional que me atendió curiosamente fue la misma que hace 6 años me había prácticamente obligado a apartar quirófano. Sin importarle el shock en el que me encontraba y con base en el mioma detectado empezó a hablarme de cáncer, quimioterapias y de iniciar tratamiento ya mismo, sin practicarme ningún examen previo. A raíz de aquello experimenté todos los síntomas propios de una endometriosis, dolores pélvicos que me dejaban sin aire y me botaban al piso, sangrados constantes con coágulos, y una hemorragia tan grande que realmente me heló la sangre.

Fue entonces cuando decidí buscar otra opinión y al fin encontré un ginecólogo que me trató tan bien y me explicó con manzanitas todo lo que había vivido y la cirugía que necesitaba hacerme para no comprometer y perder mi ovario en el proceso. Luego de la cirugía el médico me indicó el mioma y el tamaño que tenía era de la medida de mi puño, y tenía la forma de una bolsita llena sangre de color café o “sangre vieja”  y lo llamaban por esas características “mioma de chocolate” lo curioso fue que me explicaba que la gran mayoría de mujeres que han experimentado ésta enfermedad, por no decir casi todas han tenido el mioma creciendo solo en el ovario izquierdo. Luego me realizaron una biopsia para determinar si el tejido tumoral del mioma era maligno o benigno, y tuve que esperar una semana para obtener los resultados, fueron los siete días más largos de mi vida; pero gracias a Dios todo salió bien y el resultado fue que el mioma era benigno. Estuve en controles constantes durante seis meses y ahora me encuentro bien. Todo fue tan rápido, tan doloroso pero agradezco al cielo el haber encontrado a profesionales con vocación, atentos, y más que nada que se tomaran el tiempo de explicarme mi situación y finalmiente me atendieran como es debido después de haber vivido esta odisea.

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