Consejos para hacer sexting de una forma responsable y segura

¿Por qué nos gusta mandar nudes? La verdad es que no existe una respuesta fija. Muchas lo hacemos porque es una novedosa forma de explorar nuestra sexualidad, otras por el mero placer de generar un cierto erotismo o complicidad con nuestra pareja. Sin embargo, lo primero que debes saber es que tener esta espinita de fotografiar a nuestro cuerpo desnudo es completamente normal. El querer tener un registro de la desnudez del cuerpo humano es algo tan viejo como el humano mismo (solo basta con ver las esculturas de la Antigua Grecia o las pinturas renacentistas), por lo que no debes avergonzarte de ello.

Y la realidad es que el cuerpo desnudo es fascinante, así que explorarlo y entenderlo es el primer paso para aceptar la belleza que cada uno posee y que nos hace únicos. Y el tan aclamado sexting hoy en día no es más que eso, otra manifestación de la sexualidad que nos ayuda a conocernos más en nuestras relaciones y lo que esperamos de ellas. Sin embargo, hay que considerar que es algo suficientemente delicado como para prestarle toda nuestra atención. Por ello, aquí te dejamos algunos puntos importantes que debes tomar en cuenta para sextear y no fallar en el intento:

1. Es tu derecho

¿Sabías que México es uno de los países que más practica el sexting? La sexualidad es un aspecto central del ser humano y está presente en todas las etapas de nuestra vida. El disfrute de nuestra sexualidad es fundamental para nuestro bienestar físico, mental y social, por lo que tienes total libertad de disfrutarla y experimentarla de la forma que más te plazca, siempre acatando los marcos de la ley.

Y es necesario que conozcas las leyes que te respaldan para poder ejercer tu sexualidad libremente. En México, tu derecho sexual y reproductivo se respalda por la Constitución Política, la Ley General de Salud y Reglamento, La Ley Federal de Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes o la Norma Oficial Mexicana (NOM 005) de los Servicios de Planificación Familiar.

Y si no eres de México, tu salud sexual también se encuentra respaldada por la Legislación Internacional como la Declaración Universal de los Derechos Humanos

2. El consenso es lo más importante

Antes de que intentes cualquier cosa, es necesario que tomes en cuenta las razones por las que quieres intentar esta forma de explorar tu sexualidad. Bajo ninguna circunstancia debes sentirte obligada a hacerlo. Tú decides con quién compartirlo, cómo, cuándo y por qué.

Además, considera que el consenso lo es todo. Si tu pareja está de acuerdo en intentarlo y está dispuesto a recibir tus fotos íntimas, entonces no hay ningún problema en que disfruten de esto. Sin embargo, ten en cuenta que la confianza y la comunicación es esencial. Y aunque la cuestión de la privacidad deba darse por sentada, nunca está demás ser explícita con lo que deseas que ocurra con tus fotos.

Así que siempre puedes recalcar que estas fotos son solo y únicamente para que las vea la persona con la que hiciste el consenso. Puedes establecerlo con un mensaje que diga “estas fotos son solo para ti” o “Si te las paso es porque tengo la confianza que no las compartirás con nadie”. Deja MUY en claro que las fotos no son de dominio público.

3. Conoce los riesgos

Hay que aceptarlo: los archivos en el mundo digital pueden salirse de control en cualquier momento, así que no hay que tomarse el asunto de la privacidad a la ligera. Es posible que a pesar de que hayas tomado todas las precauciones debidas pase algún accidente como que te roben el celular, hackeen tu computadora o aquella persona no resulte tan confiable como esperabas.

No queremos espantarte con esto, pero es necesario que lo tomes en cuenta al decidir mandar tus fotos íntimas. Y también por ello es necesario que sepas muy bien que si alguien violenta tu privacidad de esa forma existen legislaciones que raspaldan tus derechos y que puedes conocer para exigir justicia, como la Ley Olimpia o la Cartilla de Derechos Sexuales de adolescentes y jóvenes.

Si alguien ya violentó tu privacidad, los consejos que puedes seguir son los siguientes:

  • Junta toda la evidencia: toma screenshots de todas las personas que sabes que comparten tus fotos o videos, anota sus nombres y cuentas.
  • Si eres menor de edad, cuenta como pornografía infantil y quien difunde TAMBIÉN es cómplice.
  • Si alguien intenta amenazarte o extorsionarte recuerda que la extorsión sexual es un delito que tiene pena hasta 13 años de cárcel.
  • Busca asesoramiento legal y psicológico si lo consideras necesario.
  • Denuncia: puedes hacerlo por teléfono al 5242 5100 ext. 4999 y 4936, o al correo: ucontacto@ssp.cdmx.gob.mx

4. ¡Diviértete!

Nunca olvides que si haces esto es para disfrutar de ti y tu sexualidad, así que ¡diviértete! Explora tu cuerpo y las sensaciones que te genera hacerlo. Este es un momento íntimo solo para ti, así que relájate, prende una que otra vela y establece una agradable conexión contigo misma.

Así que toma esta oportunidad y disfruta de ti, quién sabe y encuentres ciertos rincones que no conocías pero que pueden ser un gran aliado en tu seguridad íntima.

5. Protégete del monstruo digital

Ahora hablemos de aquello que creemos que conocemos pero en realidad no entendemos: el internet. Seguro has escuchado una que otra historia sobre cómo fácilmente hackearon “la nube” de algún famoso y ahora todas sus fotos íntimas son tendencia en twitter. Pues de los errores se aprende, y este es nuestro tip: evita las herramientas como AirDrop, Dropbox o Google Drive.

Pasa que estas herramientas de almacenamiento si bien son muy prácticas, también son muy inseguras. Aunque al día de hoy han ido mejorando considerablemente su seguridad, cualquiera que tenga acceso a tu cuenta puede ver todo lo que guardas ahí, incluyendo esas fotos íntimas.

Para almacenar tus nudes es preferible crear una carpeta pensada para este fin (de preferencia guárdala en un disco duro externo) y utilizar una que otra foto completamente aleatoria de señuelo. También, puedes ponerle el nombre más aburrido del mundo como “Fichas del archivo 2017”, para que en caso de que alguien quiera hurgar entre tus cosas, huyan de revisar esta carpeta.

Existen algunas apps que protegen carpetas específicas con contraseña, pero no te prometemos que sea lo más seguro, pues nunca sabemos quién tiene acceso a ellas.

Por último, manda tus nudes únicamente a través de aplicaciones que tengan cifrado de extremo a extremo, como Whatsapp o Telegram. Te recomendamos especialmente esta última, pues incluso te da la opción de crear un chat secreto que se eliminará cuando tú lo desees, protegiendo de esta forma un poco más tu seguridad.

5. Experimenta

Como ya lo dijimos, este es tu momento de explorarte y admirarte. Por eso, no le pongas un límite a tu creatividad. Experimenta todas las poses que te hagan sentir irresistible en frente de un espejo, busca adornos para una toma más estética y ve por esa ropa de interior con la que te sientes una diosa. Verás que poco a poco encontrarás tus mejores ángulos, y hasta identificarás qué luz te favorece más.

Lo importante es que te sientas cómoda y segura al hacerlo, tómate todo el tiempo que necesites y toma cuantas fotos sean necesarias hasta encontrar algunas que te encanten. Además, puedes experimentar con la edición para añadir algunos contrastes o enfoques ¡todo es cuestión que eches a volar tu imaginación!

Y si te da un poco más de confianza, también es valido no revelar tu identidad en la foto haciendo close ups para que no se vea tu cara, tatuajes o cicatrices. Recuerda que nadie te puede obligar a mostrar algo que tú no quieres.

Ten presente que fotografiar tu cuerpo desnudo no es nada malo, ni mucho menos te convierte en una mala persona. Es simplemente una forma más de experimentar tu sexualidad, remover prejuicios y tener una relación consensuada con alguien especial a quien le tienes confianza. El sexting no es más que autoaceptación y experimentación, es una forma más de vivir el empoderamiento desde la apreciación a tu cuerpo desnudo y recuperar poco a poco la confianza en tu erotismo, seguridad y hasta vanidad.

Así que la próxima vez que alguien quiera decirte que está mal, solo tú tendrás la última respuesta.

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