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Así es como el matrimonio infantil limita el desarrollo de las niñas

El matrimonio infantil sigue siendo una práctica generalizada que viola los derechos humanos de los más inocentes y vulnerables, consiste en la unión formal entre una niña o niño menor de 18 años y una persona adulta o la unión entre dos menores. A nivel mundial, según datos de la UNICEF, la tasa del matrimonio infantil de los niños equivale a una quinta parte de la de las niñas, porcentaje derivado de que 1 de cada 5 niñas contraen matrimonio.

Un estudio hecho a profundidad por la Fundación de la ONU para la Infancia, estima que actualmente el número de matrimonios infantiles es de 765 millones, en el que las niñas permanecen desproporcionadamente afectadas, 1 de cada 5 mujeres jóvenes de 20 a 24 años de edad que se casaron antes de cumplir 18 años, en comparación con 1 de cada 30 hombres jóvenes. 

Las normas de género en los países que es “permitido” el matrimonio infantil, se basan en leyes y políticas nocivas que infringen los derechos de los menores y está normativa se perpetúa desde los más altos niveles gubernamentales. Entonces, el matrimonio infantil fue convenido y normalizado mediante la aceptación y prácticas de violencia de género, por lo tanto, fue forjado por una infancia llena de discriminación e injusticia, donde los niños y niñas conviven a diario con dicha desigualdad. La tendencia es que las niñas reciban menos apoyo para sus estudios, así como no tener condiciones sanitarias y de higiene para la mujer,  dando como resultado el desempleo de 1 de cada 4 mujeres, mismas que carecen de capacitación y oportunidad para ello, en comparación de 1 de cada 10 hombres. Evidentemente el matrimonio infantil es una variable que aumenta la deserción escolar, que les roba su infancia y las obliga a asumir responsabilidades para las cuales no están listas, además, acentúa las condiciones desfavorables para el bienestar psíquico y físico de las niñas, aumenta el peligro de ser víctimas de relaciones sexuales forzadas y violación, incrementa el riesgo de embarazos no deseados, la malnutrición, el contagio de enfermedades de transmisión sexual,  así como el aumento de violencia en sus “hogares”, es decir, se maximiza la violencia de género.

Con frecuencia, las niñas casadas, debido a que su cuerpo aún se encuentran en proceso de desarrollo, suelen tener diversas complicaciones de salud y riesgos de parto en el embarazo; además se considera que las aísla de su comunidad, sus amistades y familiares.

Hoy en día, algunas familias casan a sus hijas a una edad temprana con el fin de reducir su carga económica u obtener ingresos; otras, porque creen que de ese modo asegurarán el futuro de sus hijas o las protegerán ¿qué opinan? personalmente no estoy de acuerdo que factores como la cultura, la pobreza o la falta de oportunidades, justifiquen dicha práctica.

Finalmente, a pesar de los grandes obstáculos que siguen impidiendo a las niñas para gozar de igualdad de derechos, ellas se niegan a renunciar a sus ambiciones y cada vez son más las que terminan sus estudios y menos las que se casan; de hecho existen niñas que están haciendo frente a nuevos problemas, como protestas y estudios a favor del medio ambiente; pero tristemente, los problemas de siempre como la violencia de género, los prejuicios institucionalizados, la educación deficiente y el acceso limitado ha oportunidades siguen sin una solución favorable para las niñas, es decir, como hemos leído, existe discriminación y estereotipos que imponen diversas limitaciones a su porvenir.

Fuente de información e imagen:

https://www.unicef.org

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