María de Jesús Jaimes Zamudio, Mari Chuy, fue asesinada en 2016. | Twitter @Ni_UnaMenosMx
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Marichuy pidió que la dejaran en paz, pero la arrojaron por la ventana

“¡No fue suicidio, fue feminicidio!” es el grito con el que se exige justicia para los numerosos asesinatos de mujeres, que se buscan catalogar como suicidios ante las autoridades, como es el caso de María de Jesús Jaimes Zamudio o Marichuy. ¿Qué le sucedió?

En enero de 2016, Marichuy de 19 años, estudiaba la licenciatura en ingeniería petrolera en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), en la Ciudad de México, donde se destacaba por sus numerosos proyectos y sus altas calificaciones, además de que también practicaba básquetbol.

Sin embargo, la estudiante era constantemente acosada por uno de sus compañeros, quien le insistía en tener una relación amorosa, así como por otros más por haber tenido relaciones sexuales con un profesor.

¿Cómo falleció?

De acuerdo con la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, el 15 de enero del mismo año, Marichuy se iba a reunir con su mamá, pero canceló sus planes y en su lugar, acudió a un restaurante y a un bar con tres compañeros de la escuela, entre ellos la persona que la acosaba y el profesor con quien se relacionó sexualmente, que días antes la había reprobado en su materia.

Algunos testigos aseguraron que en la madrugada del 16 de enero de 2016, la joven ya no quiso seguir conviviendo con las personas que la acompañaban y trató de huir en múltiples ocasiones de ellos, suplicando que la dejaran ir.

Las personas con las que convivió la llevaron en contra de su voluntad a su departamento ubicado en la alcaldía de Gustavo A. Madero, donde comenzó a llorar incontroladamente, incluso, hay testigos que indican que los observaron forcejear con Marichuy al entrar al domicilio.

Momentos más tarde sucedió lo peor, Marichuy cayó desde la ventana de su departamento, ubicado en el quinto piso del edificio, por lo que sus vecinos que presenciaron el incidente llamaron a una ambulancia y a una patrulla.

Algunos de ellos comentaron que antes de caer la escucharon suplicar que la dejaran en paz; sin embargo, aseguraron que ella saltó por la ventana por decisión propia.

Jaimes Zamudio llegó en ambulancia al Hospital Balbuena y posteriormente fue trasladada a otros dos centros de salud, en los cuales la intentaron curar el traumatismo craneoencefálico provocado por la caída; pese a ello, falleció el 25 de enero de 2016.

Tras su fallecimiento, a nueve días de la caída, se inició la averiguación previa correspondiente, aunque dos autoridades tuvieron previamente conocimiento sobre los hechos, por lo que ésta inició con irregularidades.

¿Qué irregularidades ocurrieron entorno a la investigación?

El día del incidente, después de la intervención de la ambulancia para llevar a la víctima al primer hospital, el policía preventivo también se retiró del lugar, sin asegurar el departamento, ni el sitio donde cayó Marichuy, y sin dar vista a la autoridad ministerial competente de la demarcación territorial Gustavo A. Madero.

Pese a que el Hospital Balbuena dio aviso a la Fiscalía Desconcentrada en Investigación en Venustiano Carranza, no hay registro alguno de apertura de investigación, ni diligencias inmediatas, tales como el aseguramiento del lugar de los hechos y los dictámenes en materia de criminalística.

Lo anterior, cobra mayor gravedad al considerar que, posterior a lo acontecido, las compañeras de cuarto de Marichuy y personas que la acompañaban desde el día anterior permanecieron en el lugar de los hechos, e incluso familiares de dichas personas y de la víctima ingresaron horas después.

Además de que el 25 de enero de 2016, los médicos forenses Blanca Ruth E. Macías Ojeda y Rubén Cruz Jerónimo, realizaron la necropsia de ley al cuerpo en tan sólo 45 minutos y omitiendo requisitos básicos como: los antecedentes del caso, señalar con cuántas personas tuvo contacto y sin realizar estudios para detectar violencia sexual y física.

Aún así sólo concluyeron que falleció por alteraciones viscerales y tisulares causadas por el traumatismo cráneo-encefálico. Es decir, la omisión de una revisión minuciosa y la debida descripción de cada una de las lesiones también obstaculiza determinar si la víctima sufrió violencia de algún tipo previo a su deceso, lo que es necesario para investigarlo como feminicidio.

Por ello, el domingo 16 de agosto, miles de mujeres marcharon en la zona centro de la Ciudad de México, del Ángel de la Independencia al Zócalo por el feminicidio de Marichuy,  para exigir avances en la investigación, ya que a más de tres años continúan pendientes los peritajes y trabajo social, además de que no se han presentado a declarar el compañero y el maestro involucrados.

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