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3 prejuicios que debes deconstruir sobre tu busto

Nuestro busto ha sido una parte de nuestro cuerpo que se ha sometido al humor machista y explotación a través de la cosificación por parte de muchos medios de comunicación y publicidad.

Por eso, cuando comienzan a crecer nuestros senos, recordarás que fue cuando de manera más directa nos empezaron a caer una lluvia de comentarios llenos de prejuicio y misoginia al respecto.

Que si ya tuvieron que crecernos, que si crecieron muy rápido, que si debemos ocultarlo, que si es lo único que los hombres nos ven, etc…

Hoy como mujeres adultas, probablemente conscientemente no tengamos esto en nuestra mente, pero inconscientemente persisten en nuestra psique y es gracias a eso, que la publicidad y marcas de ropa intima han explotado para crear toda una industria millonaria.

¿Cómo deben de ser tus senos? ¿Cuáles son unos pechos perfectos? Pues vamos a desmentir y deconstruir mitos que la sociedad ha dicho sobre nuestro busto.

1) “Si son demasiado grandes, debes ocultarlas”

Si sobrepasas la talla C, seguramente hasta tus amigas llegaron a hacer bromas al respecto. La sociedad contradice, pues mientras dicen que las mujeres de mayor busto captan mayor la atención de los hombres, otros dicen que se ven vulgares.

Si esta no es tu talla, seguramente viste como a tus amigas de busto más grande se sintieron apenadas y solían cubrir sus pechos con sudaderas y hasta hacían mención de un día operarse para que sean más pequeños.

La industria ha sabido explotar esto al máximo, pues existen brasieres que esconden y ¡comprimen tu busto! así es, ¿no te suena espantoso?

Mujeres pagan cientos de pesos por brasieres que durante horas tendrán sus senos apretados, sin buena circulación y todo por que hay una sociedad que dirá que sus grandes senos son “demasiado” y se ven mal.

2) “Si es demasiado pequeño tu busto, debes hacer que se vean más grandes”

Si eres copa b. desde su preadolescencia sentías que tus pechos tenían que ser más grandes o te desanimaba que las blusas te quedarán holgadas en esa parte y seguramente te hacían sentir “menos mujer”. Y debes de tener en cuenta que una mujer no es mujer por el tamaño de sus pechos. Punto.

Utilizar brasieres con esponja que aumente visiblemente su tamaño, es un autoengaño que altera la percepción de una misma, consigo misma.

Sabemos que rol aquí han jugado los cirujanos plásticos, pues el amento de tamaño es la petición que más les llega.

Hemos visto a artistas como Angelique Boyer que de tener una complexión demasiada delgada, incremento su busto. Si bien, cada quien decide que hacer con su cuerpo, también debemos de hacer un trabajo de aceptación y no buscar la aprobación física de una sociedad a la que NUNCA tendrás contentas.

A demás, está comprobado como algunos implantes te dañan neuronas del cerebro, al respecto, la vlogger Rosy McMichael habló sobre su experiencia, pues no sólo tuvo alteraciones hormonales que repercutían en sus emociones, sino también afectaciones físicas y cognitivas.

3) “Tus senos no deben de verse caídos”

La famosa ley de gravedad directamente para juzgar nuestro cuerpo.

¿En serio la gente se va fijando en si tienes tus pechos firmes o si te cuelgan hasta el ombligo? Sí, si hay gente, tanto hombres como mujeres que lo juzgan, pero la pregunta adecuada seria, ¿en serio eso tiene que importarte e influir a nivel que sientas desagrado por ti misma? NO.

Si decides hacer ejercicio para refirmar partes de cuerpo, debes hacerlo por ti si es que en verdad buscas sentirte satisfecha contigo misma. Si lo haces para llamar la atención de hombres o la famosa y estereotipada “envidia femenina”, nunca sentirás gozo autentico de ser quien eres y verte como eres, pues estás sometiendo tu aceptación a mentes externas que no controlas.

No hay nada más bello que una mujer con seguridad.

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